miércoles, 16 de julio de 2008

El LHC en la búsqueda del Bosón de Higgs


El CERN, uno de los más importantes centros de investigación nuclear de europa y del mundo (los creadores de la World Web Wide de hecho), esta construyendo el LHC (large hadron collider), un acelerador de particulas de mas de 27 km de diametro y a 2 grados Kelvin de temperatura.

A traves de la colisión de hadrones se espera obtener el Boson de Higgs, partícula clave para explicar todo el modelo estandar en el que se basa la física cuantica hoy en día, y que explicaria el origen de la masa en el universo. El experimento es -en su esencia- simple: se hacen girar hadrones a toda velocidad (en este caso protones), y al chocar se fragmentan pudiéndose registrar las particulas constituyentes.

Actualmente la paranoia se apodera de algunos grupos e instituciones, que temen que el colisionador genere una catástrofe, entre ellas un agujero negro que chupe la tierra (ojalá...). El hecho es que rayos cósmicos chocan la tierra desde siempre la tierra y todo bien, asi que don´t worry, dice el CERN

Falta menos de un mes para que esté listo, así que acomoden sus asientos....


Countdown to extintion:

http://www.lhcountdown.com/?p=1

Juicio al CERN:

http://www.publico.es/064958/juicio/lhc/salvar/mundo


El CERN habla de la seguridad del LHC:

http://press.web.cern.ch/public/en/LHC/Safety-en.html

lunes, 9 de junio de 2008

tragedia griega; subjetivación por medio del teatro

La tragedia tiene su origen en los ditirambos dionisíacos, que progresivamente fueron transformándose, apolíneamente, en un espectáculo también visual. Comienzan en tiempos de Pisístrato aunque su consolidación se realiza bajo la democracia del siglo V. No es contingente que la representación teatral surgiera en relación a los cultos dionisíacos; es detrás de este dios, que desdibuja el límite entre la realidad y la ilusión, que el teatro griego encuentra ese efecto que Aristóteles llamaba mimesis. Según Nietzsche la tragedia griega surgiría en la conjunción de dos formas expresivas del mundo griego: una dionsíaca, de la embriaguez y la música, así como la pérdida de límites y contornos; la otra apolínea, de la mesura y la contención. Lo apolineo actuaría en la tragedia de modo “estético”; como modo de expresión que contiene y hace asimilable una experiencia dionisíaca que de otra manera se volvería terrible. Vemos como del espíritu musical dionisiaco emerge progresivamente lo escultórico apolineo, por ejemplo en la progresiva teatralización de los cantos, a través de la introducción de actores y una puesta en escena. Al dar una forma expresiva a lo dionisiaco, la tragedia griega efectúa un movimiento psicológico en el sujeto, que permite un plegamiento de las pasiones a una semiótica teatral y a una simbolización de las afecciones que organiza y da coherencia a lo que en un momento se mostraba desorganizado. La tragedia tiene un modo particular de subjetivación que permite efectuar un movimiento reflexivo en el sujeto.

Tomando a Vernant, vemos en la tragedia la problematización del mundo griego y sus transformaciones. El mundo trágico se sitúa en un “entre”, en el cruce de dos mundos. Por un lado el mundo heroico, el del héroe homérico (hippeus), mundo donde el poder y la voluntad son facultativos de las genealogías divinas. El sujeto es un campo abierto atravesado por lo divino y no una estructura mental plegada sobre sí. Lo estructurante es el parentesco y el modo de subjetivación se configura en relación a éste. Por otro lado está el mundo de la polis y el guerrero ciudadano (hoplita), donde el poder y la voluntad son plegados progresivamente al ideal de ciudadano. Se trata de un movimiento progresivo que comienza con Solón y que consiste, por un lado, en la desterritorialización de las genealogías divinas, por otro de una recodificación de la estructura social que lleva a la construcción de la figura del ciudadano y del espacio político. Entre ambos mundos, la tragedia griega problematiza las contradicciones inherentes a este cruzamiento. Por un lado la voluntad de los dioses y el ser humano como conciencia trágica que entiende sus males como destino forjado por los dioses; por otro el sujeto reflexivo, responsable, origen de sus propias faltas. Se trata de una problematiazación del destino en torno a una concepción determinista del ser humano y otra que lo sitúa como agente responsable de sus actos. En la tragedia confluyen problemas religiosos, filosóficos y jurídicos. “La tragedia no sólo aplica el espejo distanciador del mito a los problemas contemporáneos, también refleja alguna de las mas importantes instituciones de la ciudad. De éstas, las que más tienen que ver con la tragedia son los tribunales de justicia… Las tragedias, en efecto, hacen que sus públicos, en cierto sentido, sean jueces de complejas cuestiones morales en las que ambas partes invocan la justicia, y lo bueno y lo malo resultan difíciles de distinguir” (Segal, Ch. En: Vernant, 1995:241). La tragedia griega “psicologiza” los mitos dando una interioridad profunda a los personajes; pero también desgarra la psicología del personaje, exponiendo sus órganos internos a sus orígenes cósmicos. Lo trágico se encuentra en la contradicción entre dos mundos. El Edipo de Homero muere sentado en el trono tebano. Es con Esquilo y Sófocles que se transforma en un ciego voluntario y un exiliado. Es con la tragedia griega que el héroe de la nobleza se problematiza como figura ausente del tiempo mítico en el despliegue de un espacio citadino democrático. En el bardo o poeta, la función de sujeto del enunciado está puesta en lo social, en tanto el bardo es una función dentro de un texto oral tradicional, un engranaje más en la maquinaria. Desde Platón por el contrario, el filósofo por el contrario se concibe como autónomo al contexto, quizás debido a la influencia de la escritura, siguiendo a Havelock.

Es relevante que entre los griegos no se distinguiera la figura del arista en el proceso de producción general. El concepto ars, proveniente del latin, correspondía al de techné para los griegos, y cubría un campo muy extenso de actividades: escultura, carpintería, en suma, ser un technités, un “saber hacer” especializado. No existía por lo tanto una palabra específica para denominar aquello que nombramos como arte, y que se vincula íntimamente con un proceso histórico que surge en el renacimiento y continúa en la modernidad. Sin embargo podríamos trazar una línea de comunicación en las reflexiones griegas en torno a lo que denominaban téchnai mimetikai, que podríamos traducir como “artes miméticas”. La mimesis en los griegos no sólo consiste en una imitación. Sus orígenes son religiosos, por lo que el actor de la tragedia no sólo juega un papel aprendido, sino que a través de él se expresan las fuerzas divinas en una suerte de “posesión ritual dionisíaca”. Esto significa que el teatro griego tiene una raíz ritual, donde se despliega lo sagrado. Será con la progresiva secularización del mundo antiguo que este carácter sagrado perderá su fuerza. Uno de los primeros en desacralizar la mimesis es Platón, que concibe las artes miméticas como producción de imágenes (Eidolopoietiqué): ficción, ilusión y simulacro inútil. Las ideas responden a la verdad eterna; el artesano por ejemplo busca una copia imperfecta de ellas. El arte imitativo degrada aún más mediante la introducción de lo que no es. Con Aristóteles el carácter ficcional de las artes cobra un sentido positivo, pues en tanto no existe un mundo de las esencias separado de la existencia terrenal, el carácter imitativo se vuelve poiesis, en tanto actividad creadora que no sólo copia sino que a su vez produce. La más elevada sería la tragedia, la más versadas entre todas para generar una experiencia purificadora –catarsis-. A través del terror –phobos- y la piedad –éleos- el espectador se identifica con los personajes, así como es capaz de presenciar la impotencia del ser humano frente a las potencias divinas. Pero, a través de la contemplación de una trama de carácter ficticio, es que lo “apolíneo” de la tragedia vela el rostro de una mirada dionisíaca que, en su forma desnuda, resultaría insoportable, en un decir nietzscheano. Vemos como en Aristóteles la tragedia asume el papel de “obra de arte total”, en el sentido que permite, mediante un espectáculo que integra las diversas artes, una contemplación a través de todos los sentidos. Al igual que Nietzsche asume el carácter superior de las artes poéticas en relación a la historia, “…por cuanto la primera tiende a representar lo universal; mientras que la segunda se refiere más a lo particular” (Aristóteles, 2004:55). Sin embargo para Nietzsche el arte no se vinculará con equilibrio alguno, sino que justamente lo contrario; será provocador, trasgresor; no buscará la reconciliación sino que fracturará la armonía. El acto creativo se vinculará a la traición y su efecto será bélico y no sedante.

El arte de la tragedia podría entonces vincularse por un lado a una experiencia estética no sólo de lo bello sino también de lo sublime, en tanto el terror emerge como impulso dinámico que permite reconciliarnos con la impotencia humana frente a la mirada dionisíaca de la avasallante y magnánime naturaleza. Es un enfrentamiento del sujeto consigo mismo, pues lo bello y lo sublime son afecciones situadas en un entre que no pertenece ni al objeto contemplado ni al ojo contemplador. En suma, se trata de un modo de subjetivación particular, del orden de lo estético, pero de fuerte contenido ético, que atrapa al sujeto en una fascinación movilizante, que trae a la conciencia bloques de afecciones nuevos o reprimidos. Se trata de una terapéutica, en tanto permite realizar al sujeto un movimiento de reapropiación subjetiva de los afectos que lo recorren. A su vez implica una forma de subjetivación particular, por lo que no nos sería lícito pensar en su carácter no autoreflexivo, en el sentido dado por Foucault o en el sentido más tradicional. Hegel por ejemplo distingue tres momentos en la historia del arte. El primer momento es el del arte simbólico, donde la idea busca su verdadera expresión pero no la encuentra. Tal sería le caso de el brahamanismo (el dios se manifiesta en los diversos seres) y del arte egipicio (las pirámides representan algo que las trasciende). En el arte clásico idea y forma se encuentran, al antropomorfizarse las cualidades divinas estas se hacían presentes como tales en las obras de arte. En el momento del arte romántico, que comienza en la Edad Media y el arte cristiano, idea y forma se desencuentran nuevamente, aunque esta vez a causa del sujeto, que se descubre como tal, como sujeto libre. Muerto Dios, éste es sustituído por el hombre, y los contenidos religiosos serán sustituídos por los de la cotidianidad profana. La consecuencia negativa será la desacralización del arte, que Hegel asocia a un movimiento de degradación de la idea y de decadencia del arte, que deberá ser sustituído por la filosofia. Kierkegaard, bajo una perspectiva cristiana, diferenciará la concepción trágica de la Grecia antigua de la del mundo moderno. La tragedia griega sería el producto de una subjetividad diferente, sin autoreflexividad. A diferencia de la subjetividad moderna, para la que la caída del héroe es consecuencia de una conciencia reflexiva que debe hacerse cargo de sus propias acciones, el héroe trágico de la Grecia antigua fluctúa entre la culpa y la inocencia, existiendo un padecimiento inherente al acontecer divino, y siendo la subjetividad tan sólo un tema de familia, estado y estirpe. El terror y la conmiseración que según Aristóteles despierta la tragedia Griega en el espectador carecería de culpa en su sentido ético-cristiano. La culpa trágica antigua sería por lo tanto estética, en tanto la culpa moderna -al sufrir un proceso de cristianización- sería ética. La culpa estética se relaciona con el contexto, relativizándose las acciones y produciendo el sentimiento de pena, sentimiento característico del niño. La culpa ética se relaciona con el individuo y supone un arrepentimiento y una conciencia reflexiva que se apropia de las causas de lo sucedido. Se trata de un punto absoluto de autoreconocimiento de sí mismo, que produce ya no pena, sino dolor, algo más propio del adulto. En suma, interiorización de la culpa, siendo Cristo y su sufrimiento el modelo por excelencia. “Sin ningún prurito se puede afirmar que en el sentido estético, lo trágico es para la vida humana algo así como lo que en su orden representan para ella la gracia y la misericordia divina. Incluso diría que es más sensitivo, y por esa razón estaría dispuesto a llamarlo: un amor de madre que acuna al que está atribulado. Lo ético es inclemente y duro… su camino no conduce a la estética sino a la religión… Lo religioso sería la expresión del amor paternal ya que contiene en sí la ética, aunque moderada” (Kierkegaard, 2005:28,29). Dicha perspectiva (patriarcal, ¿psicoanalítica?), si bien coincide en ciertos puntos con la de Vernant, no lo hace en su conclusión final, pues Vernant cuestiona y genealogiza la racionalidad, el sujeto occidental y su libre albedrío, inclinando la balanza en favor de la perspectiva trágica.

Bennet Simon analiza el efecto terapéutico de la tragedia. En el Ayax de Sófocles, la locura se presenta a través de la diosa Atenea. Al no aceptar Ayax que las armas del difunto Aquiles fueran dadas a Odiseo, Ayax se propone matar a este último, así como a Agamenón y a Menelao. Es entonces que Atenea le hace confundir a estos tres con ganado. Ayax mata y tortura al ganado, y, cuando despierta del delirio, se averguenza de sí mismo y se suicida con su espada. Ayax no puede marcar un corte con su orgullo, y es incapaz tanto de ceder las armas a Odiseo, como de aceptar la locura divina como algo más allá de él. Su omnipotencia, su hybris, lo lleva a la muerte. Distinto será el caso del Heracles de Eurípides, quien luego de matar a su familia por una locura divina provocada por Hera, es frenado por Teseo al intentar matarse:

“Este es mi consejo: sé paciente,
sufre lo que debes,
y que el dolor no te domine.
El destino no perdona a los hombres;
Todos los humanos son perjudicados,
Y también los dioses, a no ser que mientan los poetas”

Con la ayuda de Teseo, Heracles es capaz de tomar distancia de la locura, objetivarla, y ligar nuevamente su libido al mundo en tanto philia con lo humano, y aceptación de su propia debilidad e impotencia, incorporando el sufrimiento y la vulnerabilidad psíquica a su historia como sujeto. No se trata entonces tan sólo de catarsis; ya sabemos como en la historia del método psicoanalítico la catarsis sólo fue un momento en el avance de la técnica analítica. Lo que vemos en Heracles es la capacidad de religar, reelaborar lo actuado; en suma, subjetivar. Este movimiento implica la aceptación por medio de la razón (logos) de una necesidad objetiva (ananké), al mejor decir de Freud. Pero también se trata de la reelaboración de un vínculo interno en relación a un eros que sostiene al sujeto y que, en determinado momento se desmorona, haciendo peligrar la estructura psíquica. Es la locura divina la que, mediante el terror, pone en las cuerdas de la muerte a Heracles, pero es a través de la compasión -en tanto reelaboración empática del vínculo y no simple catarsis- que éste es capaz de aceptar la desdicha y continuar viviendo:

“El ‘conocimiento trágico’ implica que al final de la obra los personajes y el público conocerán todo aquello que no conocían al principio de la misma, y se conocerán ellos mismos en un sentido que antes no habían experimentado” (Simon, 1984:171)… “Por lo tanto, la terapia y el buen teatro tienen en común una serie de procesos de interiorización. El teatro no es, ni lo fue para los griegos, una terapia para las personas perturbadas o trastornadas. Se esperaba de él que suministrase cierto tipo de placer; era parte integrante de la paideia, educación en el sentido más amplio, de cada ateniense” (ibid., 172)

Algo similar ocurre en el análisis que Devereux (1970) realiza sobre Las Bacantes de Eurípides. En dicha obra el rey de Tebas Penteo rechaza la llegada de Dionisos y su procesión de bacantes. Según Vernant “La tragedia de las Bacantes muestra los riesgos de un repliegue de la ciudad sobre sus propias fronteras. Si el universo de lo mismo no acepta integrar en sí mismo ese elemento de alteridad que todo grupo , todo ser humano lleva consigo sin saberlo, como Penteo rehúsa reconocer esa parte misteriosa, femenina, dionisíaca, que le atrae y le fascina hasta en el horror que ella parece inspirarle, entonces lo estable, lo regular, lo idéntico, oscilan y se desploman, y es lo Otro en su forma odiosa, la alteridad absoluta, el retorno al caos lo que aparece como la verdad siniestra, la faz auténtica y terrorífica de lo Mismo” (Vernant. En: Vernant; Vidal-Naquet, 2002a:243). Es en el rechazo al dios que Penteo cae en la desdicha; su madre Agave es atrapada por el frenesí menádico y Penteo, al espiar el culto, es descuartizado por ésta. Devereux define el posterior encuentro entre Agave y su padre Cadmus como un momento psicoterapéutico. Luego del frenesí menádico de Agave, Cadmus atrae su atención al luminoso y soleado cielo, que actúa como tranquilizante externo. Luego de esto Cadmus procede a recordarle quien era, resocializarla, mostrando sus lazos como madre y esposa, para luego hacerla recordar que ella misma mató a su hijo, y la cabeza que sostiene en su mano es justamente la de Penteo. El recurso es psicoterapéutico, dado que Cadmus no provee las respuestas, sino que procede a iniciar un proceso de cuestionamiento que guía a Agave hacia su propia verdad, de acuerdo a lo que ella progresivamente pueda aceptar. A su vez provee a Agave de una vía para recomponer su vínculo social mediante la identificación de su estado con el resto de la ciudad, que también ha padecido su mal, todo esto sin excluir radicalmente que, de todos modos, fue ella quien se ha vuelto loca. Este paso final le permite proteger su vínculo en tanto persona social, sin la necesidad de negar su locura y los actos cometidos

André Green sitúa al teatro entre el sueño y el cuento, como encarnación de esa otra escena que es el inconsciente. El enigma del teatro se sitúa entre lo que sucede y su interpretación, al igual que el infante debe descubrir la verdad detrás de la trama familiar. Dicho enigma formará parte de la palabra, de lo enunciable, por lo que el teatro será el arte del malentendido. Edipo es para Green aquel que a través del saber intenta escapar de la verdad. Si hubiera sido cauteloso frente a las predicciones del oráculo, hubiera tenido mucho cuidado en matar a alguien de la edad de su padre, como de acostarse con alguien mayor. El desconocimiento y ocultamiento de dicha verdad es la misma que muestra el neurótico; y cuando se resquebraja su saber y Edipo llega a esta verdad, Edipo se ciega, y lamenta no poder hacer lo mismo con sus oídos. El drama teatral y el drama inconsciente se encuentran en la obra y el espectador, en tanto parricidio e incesto son fantasías propias del deseo humano, y negarlas también. Devereux parte de la idea que la conexión entre castración y el arrancarse los ojos por parte de Edipo, no responde únicamente a un tema simbólico que bien señaló Freud, sino que puede firmemente ser sostenida a través de información socio-histórica. Tanto en Grecia como en Roma era un castigo común para las conductas sexuales aberrantes, así como el simbolismo entre genitales masculinos y ojos.

En suma, a lo que queremos llegar aquí, mas allá de estar de acuerdo o no con la connotación psicoanalítica de estos distintos autores, es cómo en el teatro griego antiguo se genera una reflexividad particular, un modo de subjetivación propio que cuestiona y problematiza al sujeto griego en su devenir histórico, sus transformaciones culturales, y su conciencia psicosocial. Quizás resulte extraño para el filósofo concebir determinadas formas de expresión como reflexivas, en tanto su oficio depende de distinguirse a sí mismo como el pensador por excelencia, por lo que diversos mecanismos de legitimación pueden otorgarle una función que quizás no sólo a él competa. Creemos que -siguiendo a Nietzsche en muchos aspectos- se puede reivindicar el arte como forma de expresión de extrema importancia en la exploración de la naturaleza humana; expresión que involucra mecanismos muy sutiles, más allá de lo meramente lingüístico.




Bibliografía

Apud, I. (2007) Sócrates y la tragedia griega; el comic y el anime. Sobre distintas formas ético-culturales de concebir la psicología y el accionar humano. En: http://letras-%20uruguay.espaciolatino.com/apud/%20socrates_y_la_tragedia_%20griega.htm#_ftn4

Aristóteles (2004) Poética. Ediciones Libertador, Buenos Aires.

Devereux, G. (1970) “The psychotherapy scene in Euripides´ Bachae”. En: The journal of Hellenic Studies, Vol. 90:35-48. The Society for the Promotion of Hellenic Studies.
(1973) “The self-blinding of Oidipous in Sophokles: Oidipous Tyrannos”. En: The journal of Hellenic Studies, Vol. 93:36-49. The Society for the Promotion of Hellenic Studies.


Foucault, M. (2004) Discurso y verdad en la antigua Grecia. Paidos, Buenos Aires.
(2002) Historia de la sexualidad. Vol. 1, La voluntad de saber. Siglo XXI,. Buenos Aires.
(2003) Historia de la sexualidad. Vol 2, El uso de los placeres. Siglo XXI, Buenos Aires.
(2003a) Historia de la sexualidad. Vol 3, La inquietud de sí. Siglo XXI, Buenos Aires.

Gernet, L.; Boulanger, A. (1937) El genio griego en la religión. Editorial Cervantes, Barcelona.

Green, A. (1982) El complejo de Edipo en la tragedia. Ediciones Buenos Aires S.A., Buenos Aires.

Hegel, G.W.F. (1997) Lecciones sobre la filosofía de la historia universal. Vol. 1 y 2. Altaya, Barcelona.

Kierkegaard, S. (2005) De la tragedia. Editorial Quadrata, Buenos Aires.

Nietzsche, (2000) El nacimiento de la tragedia. Alianza Editorial, Madrid.

Nuñez, S. (2005) Lo sublime y lo obsceno. Geopolítica de la subjetividad. Libros del Zorzal, Buenos Aires.

Simon, Bennett (1984) Razón y locura en la antigua Grecia. Akal, Madrid, 1984.

Vernant (1965) Los orígenes del pensamiento griego. EUDEBA, Buenos Aires.
(comp.) (1995) El hombre griego. Alianza Editorial, Madrid.

Vernant; Vidal-Naquet (2002) Mito y tragedia en la Grecia antigua. Vol. I. Taurus, Madrid.
(2002a) Mito y tragedia en la Grecia antigua. Vol. II. Taurus, Madrid.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Morrison




"Si el escritor puede escribir y
el granjero puede sembrar
Entonces todos los milagros confluyen,
aparecen y comienzan a suceder...
Si los niños comen, si su
....momento de llorar es la medianoche.


La tierra los necesita:
Suaves perros en la nieve
Anidados en primavera
Cuando el sol hace el vino
y la sangre danza peligrosamente
en las venas o las viñas"



Jim

domingo, 27 de abril de 2008

ser es no ser


Cuando veo
las fotos de mis paredes caer,
es como si cayeran
los recuerdos
con el paso del tiempo.

Mi memoria se pierde
en la locura del instante,
y los rostros desaparecen,
se van,
me dejan atrás.

Sonrío
por nada en especial.
Mis lágrimas son secas,
no son,
se rinden
ante el débil pestaneo
del frágil pasar.

Viendo tu tumba
Sonrío por el chiste;
Nada mejor
Para decir a un camarada.

Nuestra sonrisa se esconde en el hueso;
Debajo de nuestra piel.

Somos uno.
Te quiero.
Me das igual.
Tu eres yo.
Ambos somos
El rápido pestanear del tiempo.

Estamos más vivos que nunca.
La muerte no existe.
Tu tumba es mi tumba.
Las flores que crecen
Y los gusanos en nuestra carne
Son tan nosotros
Como el latir de nuestras venas.

martes, 22 de abril de 2008

Grupo interdisciplinario de investigación Arte y Salud

SISTEMATIZACION DE LOS TRABAJOS REALIZADOS HASTA HOY EN REHABILITACIÓN MEDIANTE TÉCNICAS DERIVADAS DEL ARTE EN PACIENTES PSIQUIÁTRICOS DEL URUGUAY





Introducción
El impulso que llevó a conformar el grupo, o mejor dicho, la causa cuya consideración explica que una decena de actores universitarios de distinta procedencia converjan desde hace dos años en reuniones de trabajo semanales dentro de la Cátedra Libre de Arte y Psicología (Facultad de Psicología, Universidad de la República), son impresiones compartidas sobre la existencia de una perspectiva psiquiátrica que se ofrece como modelo único en los servicios públicos de atención médica psiquiátrica y que aborda el problema mediante una “objetivación del paciente” con efectos alienantes. La primacía del modelo médico se vincularía con el escaso desarrollo de estrategias vinculadas a la promoción y prevención de salud, así como la falta de redes de asistencia y de desarrollo de terapias alternativas. Esto no sería novedad en nuestro país, y entre los miembros del grupo por distintas razones nos hemos visto enredados con ella. Surge la voluntad de replantear, a partir de antecedentes que van en una misma dirección, una orientación alternativa de las acciones terapéuticas dirigidas a los usuarios de los servicios públicos de atención psiquiátrica en Uruguay.
Esta orientación ya se manifiesta dentro del sistema de manera incipiente y se caracteriza por la búsqueda de procesos expresivos generadores de eventos estéticos. Dado que estas manifestaciones no sólo tienen raíces diferentes, sino que además son discontinuas en el tiempo, nuestro grupo tiene como tarea investigar su historia reciente, en base a los documentos escritos y, sobre todo, apuntando al conocimiento de los actores (técnicos y usuarios) implicados en las experiencias sucedidas durante los últimos 20 años en Montevideo.
En Marzo de 2007, este proyecto ha sido financiado por la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la UdelaR, y actualmente se encuentra en la primera fase de su ejecución. La elaboración de una suerte de mapa histórico sobre la praxis realizada en este sentido es importante por lo menos por dos razones: por un lado, tanto con el propósito de identificar diferencias y semejanzas empíricas entre las estrategias aplicadas, como con el fin de investigar la estructura por la cual se relacionan procesos expresivos, eventos estéticos y efectos terapéuticos. La segunda razón es que, al conocer las vías de acción precedentes dentro de instituciones públicas uruguayas, podremos realizar una evaluación independiente de las mismas y, fortalecidamente, proyectar nuevas estrategias prácticas.
La importancia de nuestra investigación
La reconstrucción histórica de las practicas psicológicas en este campo, servirán para investigar los dispositivos y las técnicas que se han venido implementando, así como los resultados obtenidos. El periodo propuesto en esta investigación (1984 en adelante), es a los efectos de tener mayores posibilidades de encontrar los registros (esculturas, pinturas, fotografías, trabajos audiovisuales realizados por los pacientes) e informantes calificados (técnicos, pacientes y familiares).

Esta investigación parte de la convicción de que a la Universidad de la República le compete contribuir a la adecuación de la práctica de los diferentes actores universitarios, en relación a las diferentes políticas y demandas sociales que tienen su punto de mayor expresión en las áreas de rehabilitación de las instituciones psiquiátricas. Actualmente la rehabilitación psicosocial en el Uruguay requeriría de una intervención interdisciplinaria más integrada, que profundice las prácticas actuales y que genere cuerpos teóricos especializados.

Son numerosos los autores que han trabajado en los efectos adversos que produce la institucionalización en hospitales psiquiátricos, entre los que se destacan la iatrogenia, y la estigmatización. Para potencializar las posibilidades de reinserción, desde hace varias décadas se viene trabajando en la rehabilitación psicosocial. Tradicionalmente la rehabilitación era concebida como la restitución a un estado de supuesta “normalidad” (enfoque normativo); actualmente se tiende a considerar rehabilitación psicosocial al proceso que facilita a que el usuario con limitaciones reestructure la autonomía de sus funciones en la comunidad (enfoque pragmático).
Es en este contexto que intervenciones alternativas al modelo hegemónico, como las provenientes del arte, pueden emprender nuevos caminos para la participación activa del paciente en los procesos de salud-enfermedad. En el Río de la Plata Pichon Rivière afirmaba que “es imprescindible, sin excepción, estimular la actividad creadora en todos los ordenes y en todos los hombres. Además en el caso especifico de los recluidos en los hospicios, esa actividad conduce al cumplimiento de varios fines: dar placer al sujeto que lo realiza; desencadenar un mayor grado de libertad emocional de gran utilidad tanto para el diagnostico, como para el tratamiento; es índice informativo de los cambios de conducta y de estado del paciente; su frecuente y alto contenido onírico es punto de partida para las interpretaciones del analista. Se trata entonces de actividad terapéutica” (Zito Lema, 1976:142).

Una de las disciplinas que surge en esta línea de abordaje psicoterapéutico es el arte-terapia, la cual pretende en forma sencilla ejercitar las habilidades manuales y de esta forma favorecer el proceso de reinserción, al ejercitar a su vez la capacidad de trabajo, por ejemplo. En relación con lo anterior, destacamos la necesidad de socializar los trabajos hechos en los talleres terapéuticos de Montevideo, como etapa tendiente a favorecer la desestigmatización de los pacientes, por parte de la sociedad.
Antecedentes

Según los antecedentes extractados de uno de los trabajos del Centro Psicosocial Sur Palermo, los abordajes de rehabilitación psicosocial con orientación de técnicos en nuestro medio se iniciaron a principios de la década de los 70 con la creación del Centro Nacional de Rehabilitación Psíquica, y a mediados de esta misma década se agrega el Taller Protegido. Anteriormente, en las Colonias Etchepare y Santín Carlos Rossi, habían tenido lugar experiencias de rehabilitación centradas en talleres de laborterapia; en el Hospital Vilardebó se desarrollaron experiencias de talleres centrados en lo productivo, con un auge en la década del 30. P. Chanoit (Chainot, 1966), en su informe de 1966, diagnostica, entre otras carencias, la de centros de salud mental, hospitales diurnos y hogares de cura consecutiva (a la hospitalización). En noviembre de 1963 se fundó A.U.P.P.E. (Asociación Uruguaya de Psicología y Psicopatología de la Expresión), iniciativa de un grupo de personas en las que se destaca el profesor Juan Carlos Carrasco, que ya desde 1956 venía trabajando en el desarrollo de talleres, publicaciones y técnicas dinámico-expresivas en los contextos de rehabilitación. A partir de 1968, en las salas de la Clínica Psiquiátrica de la Facultad de Medicina en el Hospital Vilardebó, se desarrolló una experiencia de comunidad terapéutica basada en los principios de Maxwell Jones. En 1976, Valdomir y Cabrera formulan un proyecto de rehabilitación con diseño de un organigrama de actividades centradas en la Terapia Ocupacional. En la década de los 80, tuvieron nacimiento varias experiencias en rehabilitación psíquica: a nivel público en el Departamento de Rehabilitación del Hospital Psiquiátrico Musto; y en la esfera privada, en la Clínica de Rehabilitación Psicosocial, el taller de terapias integradas “Aletheia” y la comunidad terapéutica “Castalia” programa que da lugar al trabajo del Centro Psicosocial Sur Palermo que comenzó a funcionar en el año 1987. En 1986, el Ministerio de Salud Pública (MSP) declara de interés el Programa de Salud Mental el que, en su diagnóstico de situación informaba que había recursos para rehabilitación tan sólo para el 0,6% de los pacientes crónicos. Dicho Programa, además de promover la regionalización y descentralización de la atención psiquiátrica, propone, entre otros, un sub-programa de Rehabilitación. En 1996, Palleiro publica resultados alentadores de un Grupo de Escucha para pacientes psicóticos y con Trastornos graves de la Personalidad. En la década de los 90 se crearon nuevos centros de rehabilitación en el ámbito del MSP y del Centro Nacional de Rehabilitación Psíquica. Así, en 1995, se crea el Centro Benito Menni y en el 2000 el Centro Sayago, ambos en Montevideo. Asimismo, desde fines de los años 90 y hasta el presente vienen desarrollándose diversas experiencias de rehabilitación departamentales en el interior del país.
A nivel internacional, en las últimas décadas se han multiplicado investigaciones y revisiones sobre diferentes estrategias de rehabilitación psicosocial para pacientes psiquiátricos y se han dado significativos avances. La evaluación de dichas experiencias ha mostrado resultados positivos en diversas áreas, según el modelo propuesto. A los efectos de esta investigación, creemos necesario destacar los antecedentes referidos específicamente al uso de técnicas provenientes de las artes plásticas en procesos de rehabilitación. Moreno, Laing, Cooper y Basaglia, encabezaron los movimientos de desmanicomialización y son los precursores de la utilización de las mismas.
Otro antecedente relevante en el Río de la Plata es la experiencia del Hospital Psiquiátrico José T. Borda en Buenos Aires, en donde algunos de sus pacientes confeccionaron a lo largo de 30 años múltiple cantidad de obras, producto de la iniciativa de aquel primer “Taller de Libre Expresión” ideado por el Dr. Eugenio López de Gamara (1960) y que en Mayo del 2003 Arteba se propuso reunir en el Centro Cultural Recoleta, Sala 10, algunas de los obras más interesantes del llamado Arte Brut (exhibición que reunió 33 pinturas, 2 fotografías y más de 30 objetos entre cerámicas y técnicas mixtas).En Río de Janeiro, Brasil en 1962, la doctora Nilse da Silveira, funda el Museo de imágenes del Inconciente: centro para la recuperación de la creación artística de los enfermos confinados; a partir de entonces, se desarrollaron terapias con un fuerte componente de actividades expresivas como la pintura.
Salud mental y democracia
Creemos que existe una íntima relación entre el campo de la salud mental y los procesos que constituyen a la gobernabilidad. Pues sin salud resulta imposible la asunción de las responsabilidades inherentes a los procesos de decisión crítica y por ende a la gobernabilidad que exige de por sí la sociedad democrática. Las prácticas que componen la psiquiatría como disciplina no contemplan este proceso, efectuando solamente un control más cercano al tipo “militar”, propiciando la pasividad, sumisión y la consecuente iatrogenia de los pacientes psiquiátricos. Siguiendo una perspectiva filosófica del uruguayo Sandino Núñez: “quizá no está de más observar que estas dos grandes formas históricas de racionalidad – la militar y la política, el poder (propiamente dicho) y el gobierno – se establecen en condiciones históricas y sobreexigencias prácticas completamente distintas. La tecnología para conquistar y controlar el espacio difiere radicalmente de la de gobernar personas... La primera, el poder, trata con objetos, cosas y cuerpos mudos (sólidos). La segunda, el gobierno, trata con sujetos, almas, voces y discursos (fluidos). Si en la modernidad militar las desviaciones (los estigmas: el delito, el pecado, la enfermedad, la locura, etc.) eran castigadas o reprimidas, y más adelante vigiladas y corregidas o prevenidas, en la modernidad política las desviaciones serán una incitación a la autorreflexión y a la discursividad crítica” (Nuñez, 2005:27-28).
A nivel institucional se trata de desarrollar nuevas alternativas que posibiliten una mejor inserción social y gobernabilidad de los sujetos implicados, en la búsqueda de una democratización y colectivización del proceso salud-enfermedad: “Lo que se propone es un asumir colectivamente ese proceso mediante una democratización y una participación creciente, hasta el límite utópico en la autogestión en salud. Salud como meta, como guía en lontananza, en el conjunto de esfuerzos transformadores de la sociedad” (Weinstein, sf:42-43).
REFERENCIA BIBLIOGRAFICA

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GORSKI, S. R.; CHERONI, A., PORTILLO, J. (Coord.) (1997) Sociedad, cultura y salud. Seminario. Montevideo, FHCE, Departamento de Publicaciones.
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NUÑEZ, S. (2005) Lo sublime y lo obsceno. Buenos aires, Libros del Zoral.
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ZITO LEMA, V. (1976) Conversaciones con Enrique Pichon-Riviere: sobre el arte y la locura. Timerman, Buenos Aires.

martes, 15 de abril de 2008

Epitafios



Perdone que no me levante a saludarlo (Groucho Marx)

Puto el que lee (anónimo)

¿Porque llorais? ¿Creiais que no moriría? (Luis XIV)

Les dije que estaba enfermo (W. Hahn)

Amamos demasiado las estrellas para temerle a la noche (astronautas de la NASA)

Aqui yace mi esposo, buen padre, buen esposo pero pésimo electricista.

Aquí descansa mi querida esposa Brujilda. Señor recíbela con la misma alegría con que yo te la mando.

Colorin colorado, este cuento se ha acabado.

De un polvo venimos y al polvo vamos.

¿Qué es una lapida? Una china que corre rápido.

Aquí yace Molière el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien (Molière)

Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar el polvo aquí encerrado. Bendito el hombre que respete estas piedras, y maldito el que remueva mis huesos. (Shakespeare; en aquella epoca era comun la profanacion de tumbas)

Fui amante de la soledad, ahora estamos mas unidos que nunca (un tal Ricardo Omar Chávez García)

Fui lo que eres, serás lo que soy (alguien)

El cielo estrellado sobre mí, la ley moral en mí (Kant; hasta en la tumba rompiendo las bolas xD)

Kata ton daimona eaytoy; " El espíritu divino está conmigo" (Jim Morrison =)

Ya decía yo que ese médico no valía mucho (Miguel Mihura, comediante)

Thats all folks (Mel Blanc, el que hacia la voz de porky xD)

Ya sé que fui uno mas, pero me cago en ti mi topete y en la estadística también, y por ello, brindo por ti (Flaco Meraz)

RIP, RIP, ¡HURRA! (epitafio de Groucho Marx a su suegra)

Los soles se ocultan y pueden aparecer de nuevo pero cuando nuestra efímera luz se esconde, la noche es para siempre y el sueño, eterno (Cayo Valerio Catulo)

Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo (Unamuno)

Si no viví más, fue por que no me dio tiempo (Marqués de Sade)

Una tumba es suficiente para quien el Universo no bastara (Alejandro Magno)

Aqui yace mi marido, al fin rígido!! (Dalycienta)

sábado, 29 de marzo de 2008

Pobre e inteligente




Recuerdo su rostro
Marcado y curtido,
Opaco y sinuoso
Forjado
Bajo el rubio tabaco
De su sucio pelo añejo

Su sonrisa era maligna
Como cualquier tristeza que se vuelve sedición;
Como cualquier poesía que se vuelve violenta;
Como cualquier lágrima que decide estampar
su verdad contra el piso.

Era un tipo pobre;
Su humor era filoso,
Su hablar era áspero.
Y si bien su odio era intenso
Su mirada penetraba
Aquellas cosas
Que el muro de nuestra comodidad
No nos permite observar.